Ante los primeros indicios de fatiga excesiva o sobreentrenamiento se debe bajar la intensidad e incidir en los mecanismos de recuperación (con estrategias nutricionales, psicológicas, horas de sueño…). Siempre mejor prevenir que curar.
Ante los primeros indicios de fatiga excesiva o sobreentrenamiento se debe bajar la intensidad e incidir en los mecanismos de recuperación (con estrategias nutricionales, psicológicas, horas de sueño…). Siempre mejor prevenir que curar.