El entrenamiento de la musculatura es un método científicamente contrastado para aumentar el rendimiento en deportes de resistencia (tanto en modalidad de natación, como ciclismo como de carrera a pie), y también como tratamiento de algunas patologías (asma, bronquitis crónica obstructiva, algunos casos de insuficiencia cardiaca…).
A pesar de ser muy eficaz, es poco conocido y poco utilizado. En palabras del Dr. José López Chicharro:
“No entrenar específicamente los músculos respiratorios en un programa de entrenamiento de resistencia aeróbica, equivale a renunciar sin fundamento a una parte importante de las adaptaciones fisiológicas que van a contribuir a la mejora del rendimiento aeróbico”.
Los mecanismos por los que entrenar la musculatura inspiratoria es eficaz son producidos por una combinación de causas:
– El músculo diafragma (y sus accesorios) si están entrenados son más potentes y se fatigan menos. Durante el esfuerzo hacen la respiración, con más sensación de control. Ya que el diafragma y los músculos del tronco tienen una función postural estabilizadora, si no está fatigados se resiente menos la técnica de carrera y se mantiene la eficiencia, lo que mejora el rendimiento.
– Los músculos inspiratorios entrenados consiguen realizar la ventilación pulmonar de manera energéticamente más eficiente, y si durante los esfuerzos intensos necesitan menos sangre y oxígeno, entonces hay más sangre y oxígeno disponible para ir a los músculos motores (en caso de esfuerzos intensos, cada pequeño factor cuenta).
– Si los músculos respiratorios se fatigan, envían señales al cerebro sobre malestar, por lo que la fatiga de estos músculos es uno de los componentes de la fatiga y de que se vaya bajando el ritmo de carrera (mientras la sensación de fatiga va aumentando).
Debido a la efectividad de este método de entrenamiento, la única duda es por qué los deportistas no lo emplean más frecuentemente… porque aunque no sea un procedimiento espectacular, requiere poco tiempo (hay varios protocolos) y es sencillo de realizar.