EL CORE SEGÚN EL YOGA Y LA EVIDENCIA CIENTÍFICA ACTUAL

En esta entrada explicaremos como se dan la mano los conceptos orientales (la respiración y la postura del yoga) y la evidencia científica actual “occidental” (el entrenamiento del core y la musculatura).

El pranayama del yoga significa “la ciencia de manipular la energía vital (la prana) a través de ejercicios de respiración”. En el yoga la respiración debe ser principalmente efectuada con el diafragma.

Hay 2 patrones de respiración típicos del yoga:

  • La respiración abdominal en la que la barriga se abomba hacia afuera al meter aire en los pulmones, con poca resistencia de los abdominales gracias a que se adopta una postura equilibrada. Esto produce un estado de calma que favorece la meditación (Para el punto de vista occidental sería un estado de relajación y ajuste psico-neuro-endocrino-inmunitario).
  • La inhalación diafragmática en la que el diafragma trabaja contra la presión de los abdominales, y se crea un movimiento de la sangre y las vísceras que producen la canalización de la energía de manera que la mente está alerta y preparada para pensar adecuadamente respecto al entorno.

Para el punto de vista occidental (en general un estilo de vida estresado) la respiración abdominal relajada no se aprecia (desgraciadamente). En particular es peor en el caso de las mujeres: los hábitos occidentales imponen modas y costumbres dirigidas a presionar el abdomen (ropas ajustadas, cinturones, imagen de vientre plano “de foto”…). Al menos ya no se lleva el corsé envarillado… (vaya tortura).

Sin embargo, lo que sí comparte el punto de vista científico occidental con la milenaria sabiduría oriental del yoga es la importancia de la activación del diafragma en asociación con los músculos abdominales (y en general de todo el tronco). El trasnverso del abdomen es bien famoso en el sector del fitness, pero se debe recordar siempre al diafragma y los espinales.

En concreto, para la salud de la columna y para el rendimiento deportivo se conoce que el cuerpo en primer lugar tiene que activar la musculatura estabilizadora de la columna (el core). En condiciones de salud y patrón de movimiento adecuado, esto se realiza antes de que se activen los músculos de las extremidades (piernas o brazos) para realizar el trabajo Laboral o deportivo) en cuestión.

Si no se produce la activación del core (trasnverso, espinales, diafragma…) se produce un efecto de “eslabón débil” que hace que al actuar las extremidades (agarrar pesos, cambiar el centro de gravedad…) haya inestabilidad del cuerpo (y haya que gastar energía compensándola) o que la energía no se transmita de la manera más eficiente.

Está demostrado que para la salud de la columna y para el rendimiento deportivo se debe mantener una buena musculatura postural y respiratoria (el diafragma también tiene una función de control postural). Los científicos que más han contribuido a difundirlo son Kolar y Hodges.

En resumen, debemos cuidar nuestra postura y nuestra respiración o practicando yoga o realizando ejercicio equilibrado, que debe incluir abdominales, lumbares y coordinación respiratoria adecuada.

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