Aunque no se realice un esfuerzo a nivel metabólico de tanta intensidad como al final de la prueba de esfuerzo, si se añaden factores como el calor y la deshidratación, el esfuerzo cardiaco sí puede ser máximo o incluso superior que en la prueba de esfuerzo.
Normalmente en caso de calor y deshidratación la tensión arterial baja y esto alivia el esfuerzo cardiaco, y la elevación de la frecuencia cardiaca es una manifestación de que se debe realizar una pausa de recuperación e hidratación (con seguridad ha bajado el rendimiento respecto al inicio del entrenamiento). Si no se previene de forma prudente, el ejercicio unido al calor y deshidratación puede producir un cuadro de “golpe de calor” que puede ser muy grave incluso mortal.